Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio;
Mas el hombre insensato todo lo disipa.
El que sigue la justicia y la misericordia
Hallará la vida, la justicia y la honra.
Tomó el sabio la ciudad de los fuertes,
Y derribó la fuerza en que ella confiaba.
El que guarda su boca y su lengua,
Su alma guarda de angustias.
Escarnecedor es el nombre del soberbio y presuntuoso
Que obra en la insolencia de su presunción.
El deseo del perezoso le mata,
Porque sus manos no quieren trabajar.
Hay quien todo el día codicia;
Pero el justo da y no detiene su mano.
Pr.21.20.26
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