Bástele al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿Cuánto más a los de su casa?
Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado, ni oculto que no haya de saberse.
Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
Mt.10.25.27
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