Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean
borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia
del Señor tiempos de refrigerio, y él envíe a Jesucristo, que
os fue antes anunciado; a quien de cierto es necesario que
el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas
las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas
que han sido desde tiempo antiguo. Porque Moisés dijo a los
padres:
El Señor vuestro Dios os levantará profeta de entre
vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas
que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será
desarraigada del pueblo.
Y todos los profetas desde Samuel
en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos
días. Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto
que Dios hizo con nuestros padres, diciendo a Abraham: En
tu simiente serán benditas todas las familias de la tierra.
A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo
envió para que os bendijese,
Hch.3.19.26
Arrepentirse del camino sin luz, de la codicia mundana, de la vanidad sin gloria, arrepentirse de no escuchar al espíritu que grita la verdad. ese arrepentimiento es el que nos acerca a Dios, a la luz que nos ofrece Cristo y a la Verdad.
Escuchar el amor latiendo en el corazón, el Verdadero, el que da luz y vida y sentido a todo, eso es: seguir a Cristo
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