que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

25 nov 2013

No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes

Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová.
Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y el hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados.
Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dió a luz; porque cuando no era más que uno lo llamé, y lo bendije y lo multipliqué.
Is.51.1.2

(Cómo fuiste llamado a la fe de Dios, como estabas antes de ser recortado de este mundo para entrar en el ser espiritual y unirte a Dios. Cómo llegó hasta ti la fe que Dios te ha regalado. De esto trata esta palabra, saber y recordar el principio de nuestra fe, cuando fuimos rescatados de la oscuridad hacia la luz. )

Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley.
No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus ultrajes.
Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y mi salvación por siglos y siglos.
Is.51.7.8

Yo, yo soy vuestro consolador.
¿Quién eres tu para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo del hombre, que es como heno?
Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir.
¿pero dónde está el furor del que aflige?
El preso agobiado será liberado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sis ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.
Is.51.12.16

La maldad del hombre se desvanecerá, terminará y lo único que quedará es la justicia de Dios, si vivimos confiados en su protección sabremos que nada hay que venga de los hombres que no podamos superar gracias a la protección de Dios y de nuestros Señor Jesucristo.

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Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

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