Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.
El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.
Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.
El Padre ama al hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.
El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios estará sobre él.
Jn.3.31.36
Muchas veces leemos la palabra y comprendemos como si se pudiese entender por capas, un día la primera capa de comprensión y en otro día se nos revela la segunda o la tercera capa, y así otro día Dios nos muestra el significado eterno de esa palabra, a eso llamo yo "iluminación" Porque para cada momento de la vida Dios me ofrece una camino, una forma de comprensión, pero las aflicciones de este mundo no siempre me permiten llegar a ese sentido pleno de la palabra, en esos casos Dios me acompaña con todas esas otras capas de las que hable primero.
Uno lee la biblia y cree entender según su sentir en ese momento preciso de la existencia, oramos y pedimos entendimiento, espíritu de comprensión y paciencia para poder conducirnos a través de la palabra y, estarás de acuerdo conmigo, no siempre lo logramos.
Otras tantas, parece que en el instante preciso de acercarnos a la palabra el velo de la ignorancia cae de nuestros ojos y comprendemos exactamente que nos dice Dios y que debemos hacer.
La obra de Dios es sobre nosotros tal cual como la necesitamos en cada momento, tal vez racionalmente no podamos verla, pero la cosa es, que algunas veces necesitamos caminar seguros rápidamente; y otras, necesitamos tambalear para estar atentos nuevamente en la búsqueda de Dios.
El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.
A cada paso en la vida de fe en el cual recibimos con fe la palabra y la obra que Dios y que Jesús hace sobre nosotros no solamente nos recargamos de Espíritu sino que reafirmamos la existencia de Dios.
Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla, pues Dios no da el Espíritu por medida.
Aunque esta palabra en una de sus primeras lecturas o capas habla del Hijo de Dios, también habla de cada uno de nosotros que al aceptar al Hijo como nuestro Señor hemos pasado a ser nosotros también hijos del Altísimo; por lo tanto, llenos de Espíritu de verdad, solamente podemos hablar aquello que recibimos, y eso es la palabra de Dios.
Que Dios te Bendiga
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