Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra.
Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.
Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, estás preocupada y acongojada con muchas cosas.
Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.
Lc.10.38.4
Esta palabra de Jesús siempre me ha enternecido; el Señor le habla a Marta con una ternura imposible de comparar, en pocas palabras le hace ver cual es el verdadero sentido de la vida.
Muchas veces nos sucede lo mismo, posponemos nuestros tiempo para con Dios, para acercarnos a él, para escucharlo y seguirlo; por cosas que realmente no tienen la menor importancia. Cuantas veces habremos dicho: Después de limpiar me siento a orar, o tengo mucho trabajo ahora para leer una palabra, o mejor después de esto, después de aquello; ahora no por las compras, los hijos, la casa o los proyectos futuros. Parece que es mas fácil en nuestras vidas posponer la verdad y la luz que nos ofrece la vida de fe que los quehaceres cotidianos. Pero si nos detenemos unos segundos comprenderemos que lo único que permanecerá en nosotros es el camino de la fe, el amor y la palabra que Jesús nos ofrece a cada paso.
Que Dios te Bendiga
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