Y se le apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te de.
Y Salomón dijo: tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, porque él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has reservado esta tu gran misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.
Ahora, pues, Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en el lugar de David mi padre; y yo soy joven y no sé cómo comportarme .
Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién será competente para juzgar a este pueblo tan grande?
Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto.
Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti larga vida, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para saber juzgar,
he aquí que cumplo tu ruego, y te doy corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni lo habrá después de ti.
También te concedo las cosas que no pediste, riqueza y gloria, de tal manera que entre los reyes no ninguno haya como tú en todos tus días.
Y si andas en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo prolongaré tu vida.
1R.3.5.14
Imprimir
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario