Me resultó sorprendente porque yo no soy muy buscadora de los salmos, hay gente que arranca su día con uno de ellos, y la mayoría de nosotros, los creyentes, los usamos como alabanzas a Dios. Porque eso son. Pero el efecto que causan... chan, chan, es justamente el producir en nosotros la seguiridad de que estamos a salvo en las aguas mansas de Dios.
Encontrar la paz del espíritu en las alabanzas a Dios, vuelve a ser un regalo de Él hacia nosotros. La gloria de sentirnos seguros en sus caminos.
Comparto con vos el que hoy Dios me hizo llegar.
Salmo 56
Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me dovoraría el hombre;
Me oprime combatiéndome cada día.
Todo el día mis enemigos me pisotean;
Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.
En el día que temo,
Yo en ti confío.
En Dios alabaré su palabra;
En Dios he confiado, no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
Todos los días ellos pervierten mi causa;
Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
Se reunen, se esconden,
Miran atentamente mis pasos,
Como quienes acechan mi alma.
Pésalos según su iniquidad, oh Dios,
Y derriba en tu furor a los pueblos.
Mis huídas tú has contado;
Pon mis lágrimas en tu redoma;
¿No están ellas en tu libro?
Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare;
Esto sé, que Dios está por mí.
En Dios alabaré su palabra;
En Jehová su palabra alabaré.
En Dios he confiado; no temeré;
¿Qué puede hacerme el hombre?
Sobre mí, oh Dios, están tus votos;
Te tributaré alabanzas.
Porque has librado mi alma de la muerte,
Y mis pies de caída,
Para que ande delante de Dios
En la luz de los que viven.
No hay comentarios:
Publicar un comentario