Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros,
o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.
Porque aunque de nada tengo mala conciencia,
no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor,
el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas,
y manifestará las intenciones de los corazones;
y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos
por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar
más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno,
os envanezcáis unos contra otros.
Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido?
Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?
1Co.4.3.7
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario