En aquel tiempo los sordos oirán las
palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la
oscuridad y de las tinieblas. Entonces los humildes crecerán
en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se
gozarán en el Santo de Israel.
Porque el violento será acabado,
y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos
los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen pecar
al hombre en palabra; los que arman lazo al que reprendía en
la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad. Por
tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de
Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
porque verá a sus hijos, obra de mis manos en
medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al
Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados
de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores
aprenderán doctrina.
Is.29.17.24
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