Pero el Señor le dijo:
Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y
del plato, pero por dentro estáis llenos de rapacidad y de maldad.
Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de
adentro? Pero dad limosna de lo que tenéis, y entonces todo
os será limpio.
Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la
menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia
y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello.
Lc.11.39.42
Y él dijo:
¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis
a los hombres con cargas que no pueden llevar, pero vosotros
ni aun con un dedo las tocáis.
Lc.11.46
¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la
llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que
entraban se lo impedisteis.
Lc.11.52
Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la
hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.
Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis
hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.
Lc.12 1.3
Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres,
también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles
de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.
A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado;
pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le
será perdonado.
Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante
los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo
o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque
el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis
decir.
Lc.12.8.12
A modo de ayuda:
Aunque nos parezca lejano esto, ya que no somos fariseos o escribas de la ley, la palabra de Jesús se refiere a todos nosotros que muchas veces cegados por falsas fe, o creyéndonos superiores a nuestros hermanos nos hacemos fariseos o escribas y cargamos a los otros con cargas que nosotros no llevamos, o vemos la paja en el ojo ajeno sin ver, la viga en nuestro propio ojo.
Todos somos hijos del Altísimo cuando encomendamos nuestras almas al Señor y abrimos nuestros corazones a Jesucristo, todos seremos reconocidos si le reconocemos frente al mundo.
Pero tambien somos débiles y andamos entre lobos, tratando de ser prudentes y mansos, y frente a esa debilidad, tenemos que ser compasivos, sabiendo que como nosotros caemos o nos equivocamos y Jesús viene en nuestra ayuda, así también le ocurre a nuestros hermanos, por lo que es mejor obrar como Jesús y socorrer al caído que señalarlo con el dedo.
La palabra como ayo en el señor ayuda a que sepamos por donde andar, pero no nos justifica frente al Señor, eso solamente lo logramos con las obras en el Señor.
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