Porque aún sois carnales; pues habiendo
entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois
carnales, y andáis como hombres?
1Co. 3.3
Así que ni el que planta es algo,
ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que
planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno
recibirá su recompensa conforme a su labor. Porque nosotros
somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios,
edificio de Dios.
1Co. 3.7.9
Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el
cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro,
plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la
obra de cada uno se hará manifiesta;
1Co. 3.11.13
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el
templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
Co.3.16.17
Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este
siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues
escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que
son vanos.
Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque
todo es vuestro:
1Co.3.18.21
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