el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de
aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en
tierra calurosa. No se ofuscarán entonces los ojos de los que
ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos. Y el corazón de
los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos
hablará rápida y claramente. El ruin nunca más será llamado
generoso, ni el tramposo será llamado espléndido. Porque el
ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad, para
cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando
vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para
enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar
en juicio contra el pobre. Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.
Is.32.2.7
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