que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

20 dic 2013

no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor


Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.
2Co.3.17.18

Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.
Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino con la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.
Pero si nuestro evangelio está aun encubierto, entre los que se pierden está encubierto;
en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz el evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imágen de Dios.
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor a Jesús.
Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
2Co.4.1.6


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Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

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