Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.
Y Jesús percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a sí,
y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño en mi nombre, a mi me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, recibe al que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande.
Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
Jesús les dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
Lc.9.46.50
Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogad al Señor de la mies que envíe obreros a la mies.
Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.
Lc.10.2.3
Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.
Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
He aquí, os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
Lc.10.17.20
Imprimir
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario