que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

18 sept 2013

Hagamos al hombre, conforme a nuestra semejanza.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.
Y los bendijo Dios, y les dijo; Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves del cielo, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que esta sobre toda la tierra, y todo árbol en el que hay fruto y que da semilla; os será para comer.
Ge.1.26.29

Vemos nuestro principio:
Primero salta a la vista que a la hora de crear al hombre Dios hablo en plural, por lo que debemos entender que no estaba solo, ya era su hijo con él, ya era presente antes de todas las cosas el Verbo: Jesús nuestro Señor.
De allï que Dios diga: Hagamos al hombre, conforme a nuestra semejanza.
Y también conforme a ellos señoree sobre todas las cosas, pero dejemos eso de señorear para más adelante.
También dice: Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó.
Entonces nosotros somos la imagen de Dios y de nuestro señor Jesús y somos igualmente varones o hembras. Por lo que me muestra que la sexualidad no me difiere de Dios, sino que es meramente una 
anécdota ya que soy imagen de Dios pero Dios no tiene sexualidad.
Ahora hablemos de señorear sobre todas las cosas, que es poder nos concedió Dios desde nuestra creación. Si fuimos creados a su imagen y semejanza, nos dió el poder de amar y destruir, como él posee, nos dio también el razonamiento y la misericordia para nuestros hermanos menores; por hablar de las cosas que nos dio para señorear. Jesús nos enseña a cada momento, que cosa significa ser Señor nuestro, aplicando siempre el mandamiento superior de amar a Dios y de amar a nuestros semejantes. Señorear no significa destruir por el solo hecho que tengamos el poder de hacerlo. Señorear significa hacer prosperar y multiplicar al otro para tener mayores frutos de nuestros servidores, cuidarlos, protegerlos y amarlos para que sean dignos de servirnos como Jesús hizo y hace con nosotros.
Cuando nos paramos en nuestro sentido esencial para Dios, entonces empezamos a entender que tener dominio sobre todo en este mundo es de total responsabilidad para que nuestro mundo, nuestros seres y semejantes fructifique así como nosotros lo hemos hecho.  El buen uso de los recursos que Dios nos ha dado es muestra de servicio hacia Dios.

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Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

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