que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

13 jul 2013


Más al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno
Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejercito del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga ¿Qué haces?
Da. 4.34.35

Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.
Da. 4.27

Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey de los cielos, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.
Da.4.37

Esta palabra de Daniel 4 es muy interesante para leer completa, ya que nos habla de cuán a menudo nos encontramos en situaciones similares a las del rey Nabucodonosor. 
Muchas veces trabajamos con esfuerzo pero sostenidos por la mano de Dios y obtenemos muy buenos resultados en nuestras vidas y en nuestras familias, no importa si en poseciones o en afectos, también suele ocurrirnos que nos olvidamos de que es Dios quien nos sustenta en estos logros y nos envanecemos jactandonos de  todo lo que logramos, como si todo fuese por causa nuestra y no por deseo de Dios. es alli cuando de alguna manera fallamos y nos volvemos injustos que nosotros mismos y con nuestro al rededor, Los pecados que cometemos son las injusticias que a diario realizamos sin ser concientes de ellas porque la vanidad y la soberbia empañan la visión de la justicia y la verdad. Como a Nabucodonosor, Dios nos llama la atención, nos sacude y nos dice: Hey, ¿quién te crees que te dio todo lo que tienes?
Nada es nuestro, todo nos fue dado, recibamos con gracia y agradecimiento y seamos capaces de desprendernos y de ser generosos y humildes con nuestro prójimo. Así recobraremos la razón de entender que Dios es el único que obra en nuestras vidas.



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Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

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