Hijo mío, si recibes mis palabras,
Y guardas mis mandamientos dentro de ti,
Haciendo estar atento tu oído a la sabiduría;
Si inclinas tu corazón a la prudencia,
Si clamas a la inteligencia,
Y a la prudencia das voces;
Si como a la plata la buscas,
Y la rebuscas como a tesoros,
Entonces entenderás el temor a Jehová,
Y hallarás el conocimiento de Dios.
Porque Jehová da la sabiduría,
Y de su boca nacen el conocimiento y la inteligencia.
Él provee de sana sabiduría a los rectos;
Es escudo para los que caminan rectamente.
Es el que custodia las veredas de la equidad,
Y preserva el camino de sus santos.
Entonces entenderás justicia, juicio
Y equidad, y todo buen camino.
Cuando la sabiduría entre en tu corazón,
Y la ciencia sea grata a tu alma,
La discreción te guardará;
Te protegerá la inteligencia,
Para librarte del mal camino,
De los malos que hablan perversidades,
Que dejan los caminos derechos,
Para andar por sendas tenebrosas;
Que se alegran haciendo el mal,
Que se complacen en las perversidades del vicio;
Cuyas veredas son tortuosas,
Y sus caminos llenos de rodeos.
Pr.2.1.15
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