que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

1 mar 2013

Carne y Espíritu, la batalla diaria

Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión  para la carne, sino servíos por amor unos a otros.
Porque toda la ley en una sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.
Digo , pues: Andad en el Espíritu, y no satifagáis los deseos de la carne.
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre si, para que no hagáis lo que quisiéreis.
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Ga.5.13.16
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.
Ga.5.22.26

Que son los deseos de la carne, aunque enumera unos cuantos siento que realmente los deseos de la carne en nuestros dias son todo aquello que nos lleva a vivir en el mundo, la envidia por las posesiónes o la ira por no pertenecer, el deseo por el tan mentado "exito" ademas de las malas relaciones sexuales a las que nos exponemos o los lugares erroneos en donde nos colocamos solamente para no quedar excluídos del mundo; nos alejan del camino del Espíritu. Seguir a Cristo no nos convierte en ser mojigatos y aburridos. Lo que nos ajeja del Espíritu es que hacemos mal uso de la libertad de Cristo nada más que por miedo a no quedar fuera, por miedo a no pertenecer a el mundo; y es allí donde entramos en conflicto de carne y Espíritu. Puedo ser del Espíritu y tener una vida sexual activa siempre que eso no me aleje de la Verdad, no engañe, o maltrate en mis relaciones con los demás.
Puedo divertirme y vivir plenamente con el Espíritu si me conduzco por el camino del amor.
No necesito embriagarme o drogarme o comportarme competitivo y agresivo cuando estoy en el camino de luz que Jesús me brinda, porque los valores pasan a ocupar el valor de lo verdadero que es el amor, lo único que no se pasa es el amor.
Cuando las cosas en nuestras vidas empiezan a tener la luz de Cristo ya no hay necesidades de la carne y entonces no deseamos volver a la oscuridad que nos ofrece el mundo.
Aunque recaigámos mil veces en comportarnos carnalmente, los seguidores de Cristo tenemos la paz de saber como se siente estar bañados por su luz de amor y verdad.

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Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

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