que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios lo levantó de los muertos, serás salvo.

20 oct 2012


 Reflexiones:
Aunque estas palabras parecieran no necesitar reflexión alguna, ya que los seguidores de Cristo las tenemos escritas en nuestros corazones; siempre merece una lectura profunda y ops!!! allí un entendimiento sobre la misma que antes se nos había pasado por alto.
Lo que a la vista salta primero es la pregunta que también le hicieron a Jesús; ¿Quién es el prójimo? ¿Quién es el merecedor de nuestro amor como segundo mandamiento en nuestras vidas? ¿Podemos nosotros imperfectos humanos decidir a quién sí y a quién no amamos?
Una de las respuestas más iluminadoras que Dios me ha mandado es la de otro creyente que definió al prójimo como a "todo ser con capacidad de sufrimiento".
¿Pero qué hay de la semejanza del primer mandamiento con el segundo? ¿Por qué Jesús dice: Y el segundo es semejante?
Y allí la cosa, Sin mi amor a Dios no soy nada, no estoy iluminada, no puedo iluminar a nadie tampoco; vivo en oscuridad y dando tumbos por el mundo, sin rumbo. Cuando encuentro mi unión con Dios todo tiene sentido y lo esencial se vuelve claro y certero, ando en caminos de verdad y justicia. Por eso amar a Dios es el primer mandamiento que me ilumina y me llena, el segundo es semejante, dice Jesús, y allí comprendo varias cosas: Dios no es fuera de mi, ni dentro de mi exclusivamente, Dios es en todas las cosas y seres, Dios es por sobre y por dentro de TODO. Es abarcativo, no excluyente. Por lo que amarme a mi mismo y amar a mi prójimo es semejante e igual de importante que amar a Dios. Es indivisible el primero con el segundo, por eso frente a la pregunta que el escriba le hace a Jesús: ¿Maestro cual es el mandamiento más importante? Jesús responde con los dos mandamientos en bloque. Porque sino solamente hubiera contestado con el primero.

Espero que compartas tu fe con los que te rodean.
Que Dios te Bendiga



Imprimir

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo

Porque yo Johová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice:No temas, yo te ayudo