He aquí, yo os envío como ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes , y sencillos como palomas.
Y guardaos de los hombres...
Jn.10.16
Cuantas veces cuando uno le habla a alguien de Jesús siente que es una oveja a la merced de un lobo? no te pasó nunca que sentís que estas hablando y cada palabra que decís es rebatida con frases llenas de ironía y hasta con cierto grado de violencia. ¿No te sentiste nunca como una estúpida oveja tratando de convencer al lobo?
Bueno Jesús me lo dijo, os envío como ovejas en medio de lobos...
Lo bueno, que después de mucho puedo comprender, es que estamos cubiertos de un revestimiento que nos hace inmunes a los lobos si nos mantenemos en nuestra fe.
Es más, uno sale de estas charlas convencido de que aunque muchas veces parece que fue apaleado, el otro ha recibido el mensaje, y eso nos llena de dicha.
Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.
Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.
Jn.10.19.20
Teniendo esta seguridad, de que no son mis palabras sino las del Espíritu las que hablaran por mi, muchas veces he ido segura a confrontar con el mundo, otras, cuando flaquea mi fortaleza corporal, pido en el nombre de Jesús que él ponga palabras en mi boca para llegar al otro sin dañar el lazo que Dios quiere que se establezca entre nosotros.
Lo mejor de todo es cuando logramos esa comunión espiritual que nos hace gigantes. Para lo cual, no debemos aflojar, sino orar y pedir que nuestra fe aumente con los escollos del camino, y que ninguno sea tan grande que no podamos atravesarlo. Jesús se ocupa de correr estas piedras, estate seguro de ello.
Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse.
Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.
Jn.10.26.27
A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.
Jn.10.32.33
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8 dic 2011
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