Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo:
En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.
Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.
Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. ...
y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas,
y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen Rabí, Rabí.
Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
El que es mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
Porque el que se enaltece, será humillado, y el que se humilla será enaltecido.
Cuantos hay que se comportan de esa manera, creyendo ser superior a los otros. Y cuantas veces nosotros mismos creemos tener más conocimiento u poder de dirigir a otros, enalteciéndonos y cegándonos a ver lo verdadero. Si crees que podes enseñarle algo a otro, hacete siervo de tu hermano, lo que viene a ser que lo ayudes desinteresadamente a llevar su carga, que lo alivianes sin intereses postreros de que él te aliviane a ti.
Deja que Jesús lleve tu carga, y sentite bendecido de poder llevar la de algún otro hacia la luz de Jesús.
Que Dios te Bendiga.
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