Parece que tenemos que estar dando manotazos de ahogados para recurrir a Él.
Generalmente los más descreídos ruegan a Dios a la hora de las catástrofes, las enfermedades o los temores de esta vida. Y no digo que eso este mal, por el contrario, cada vez que nos acercamos a Dios es válido. Pero, hasta en esos momentos hacemos oídos sordos a sus palabras, porque no siempre la ordenanza que Dios nos pone es la que nosotros queremos oír, y allí donde flaqueamos y volvemos nuestro caminos según nos parece y desoímos las direcciones que Dios nos da.
Es fácil pedir que Dios nos muestre el camino, lo difícil es seguirlo, no apartarse de ese camino en pos de los propios, y seguir atetamente las palabras de Dios para no derrapar, por decirlo de alguna manera.
y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehová tu Dios...
Para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.
Y el profeta les dijo: He oído. He aquí que voy a orar a Jehová vuestro Dios...
Y ellos dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigos de la verdad y de la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual Jehová tu Dios te enviare a nosotros.
Sea bueno, sea malo, a la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos , para que obedeciendo a la voz de Jehová nos vaya bien.
Je.42.2.6
Esos hombres temerosos que sufrían, porque habiendo pasado hambre temían morir a manos de los caldeos o por pestilencias o hambres, se acordaron de Jehová, que siempre había sido el Dios de sus padres pero ellos lo llaman "tu Dios", cosa que demuestra cuan alejados estaban de Jehová en esos momentos, y Jeremías les recuerda que el rogara por ellos a "vuestro Dios", para devolverlos al camino de la fe. Aunque ellos siguen diciendo "tu Dios" frente al pedido extremo prometes seguir el camino indicado por Jehová al que finalmente denominan "nuestro Dios", confirmando así su propia fe en Jehová, y lo que Él les mande.
Todos nosotros hacemos más o menos la misma cosa; dejamos a Dios en un lugar alejado, como el Dios de los otros, de los creyentes; o como algo insignificante en nuestro corazón, algo así como el legado de los padres que a veces se sigue y a veces no; en vez de realizar nuestra búsqueda de la verdadera fe hacia Dios y seguirla en todo momento. Pero eso sí, cuando las papas queman, toda nuestra fe pareciera salir a flote y como ahogados nos aferramos al madero que es Dios, pero solamente hasta tener nuevamente los pies firmes en tierra, allí volvemos a dejar de oírlo.
y les dijo: Así a dicho Jehová, Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia:
Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os destruiré; os plantaré, y no os arrancaré...
No temáis de la presencia del rey de Babilonia, del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha dicho Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su mano;
y tendré de vosotros misericordia, y él tendrá misericordia de vosotros y os hará regresar a vuestra tierra.
Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo así la voz de Jehová vuestro Dios,...
sucederá que la espada que teméis, os alcanzará allí en tierra de Egipto, y el hambre de que tenéis temor, allá en Egipto os perseguirá; y allí moriréis.
Je.42.9.16
Clara y directa fue la palabra de Jehová a estos hombres que habían rogado dirección y salvación para sus vidas, poniéndose en manos de Jehová y diciendo sean buenos o malos los caminos que Él indique nosotros los seguiremos. Cada uno de nosotros mire en este momento en lo profundo de su corazón y analice si en algún momento de nuestra vidas no hemos hecho como ellos.Frente a la angustia y a la desorientación de nuestras vidas, muchas veces pedimos caminos a Dios, pero, cuando Él nos muestra la senda, ¿realmente la seguimos? o ¿solamente seguimos sus caminos cuando éstos son los caminos que nosotros teníamos pensados?
Pedir a Dios que nos saque las papas del horno es fácil; que nos sale de nuestras angustias, esa parte es la más fácil. Lo que nos cuesta es oír sus ordenanzas y seguirlas.
Obedecer a Dios es lo que realmente nos cuesta, aunque si me pongo a pensar solamente un poquito nos la pasamos obedeciendo a cualquiera que nos mande ha realizar nimiedades. Porgamos ejemplos: Si el mecánico nos dice, "pógale tal aditivo 1 vez al mes a su coche, así tendrá motor para rato" cumplimos al pie de la letra su ordenanza, si le médico nos dice: hágace un PAP una vez cada 6 meses sin falta, allí corremos a realizarlo tal cual nos fue ordenado, el técnico dice, use tal jabón en su lavarropas, y ese usamos.Pero si Dios nos manda a hacer el bien todos los días, no lo hacemos, hoy porque estoy de malhumor no ayudo a mi compañero de trabajo, mañana me gana la envidia por el auto nuevo de mi vecino, o ayer tuve mala voluntad porque no me alcanza para cambiar la tv.
Pequeñeces para pensar y acercarse más a Dios
Que Dios los Bendiga.
Si quieren saber lo que ocurrió con los hombres que acudieron a Jeremías, se fueron a Egipto desobedeciendo la palabra de Jehová.
Lean Je. 43.
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