¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino el pensamiento?¿No he guardado silencio desde los tiempos antiguos y nunca me has temido?
Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y el humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.
He visto sus caminos, pero lo sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
produciré frutos de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.
Pero los impíos son como mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
No hay paz, dijo Dios, para los impíos.
Is.57.11.21
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