No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en los cielos, y tu sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.
Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de palabras la voz del necio.
Cuando a Dios haces promesas, no tardes en cumplirlas; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.
Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?
Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
Ec.5.2.7
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