Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
y de conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento, para que seás llenos de toda la plenitud de Dios.
Ef.3.14.19
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