Como el manzano entre los árboles silvestres,
así es mi amado entre los jóvenes;
Bajo la sombra del deseado me senté,
y su fruto fue dulce a mi paladar.
Me llevó a la casa del banquete,
y su bandera sobre mí fue amor.
Sustentadme con pasas,
confortadme con manzanas;
Porque estoy enferma de amor.
Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
y su derecha me abrace.
Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,
Por los corzos y por las ciervas del campo,
Que no despertéis ni hagáis velar al amor,
hasta que quiera.
Cnt.2.3.7
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