Jehová, Dios mio, en ti he confiado;
Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame
No sea que desgarren mi alma cual león,
Y me destrocen sin que haya quien me libre.
Jehová, Dios mio, si yo he hecho esto,
Si hay en mis manos iniquidad;
Si he dado mal pago al que estaba en paz conmigo
(antes he libertado al que sin causa era mi enemigo),
persiga el enemigo mi alma y alcánsela;
Huelle en tierra mi ida, y mi honra ponga en polvo.
Levántate , oh Jehová, en tu ira,; álzate en contra
de la furia de mis angustiadores,
Y despierta en favor mío el juicio que mandaste.
Te rodeará congregación de pueblos,
Y sobre ella vuélvete a sentar en alto.
Jehová juzgará a los pueblos;
Júzgame, oh Jehová, conforme a mi justicia,
Y conforme a mi integridad.
Fenezca ahora la maldad de los inícuos,
mas establece tú al justo;
Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón.
Mi escudo está en Dios, que salva a los rectos de corazón.
Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.
Si no se arrepiente, él afilará su espada;
Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.
Así mismo ha preparado armas de muerte,
Ya ha labrado saetas ardientes.
He aquí, el impío concibió maldad,
Se preñó de iniquidad, Y dio a luz engaño.
Pozo ha cavado, y lo ha ahondado;
Y en el hoyo que hizo caerá.
Su iniquidad volverá sobre su cabeza.
Y su agravio caerá sobre su propia coronilla.
Alabaré a Jehová conforme a su justicia,
Y cantaré al nombre de Jehová el Altísimo.
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