No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen,
y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde los ladrones no minan ni hurtan.
Porque donde este vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno,
todo tu cuerpo estará lleno de luz...
Mt.6.19.22
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