Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones.
Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, al que tú continuamente sirves, él te libre.
Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su
anillo y con el anillo de sus príncipes para que el acuerdo acerca Daniel no se alterase.
Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron
traídos delante de él, y se le fue el sueño.
El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones.
Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con vos triste, y le dijo: Daniel, siervo de
Dios viviente, el Dios tuyo a quien tu constantemente sirves,
¿Te ha podido librar de los leones?
Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre.
Mi Dios me envió un ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti. oh rey, yo no he hecho nada malo.
Dn.6.16.22
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