Entonces entró el Espíritu en mi y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra y encierrate dentro de tu casa.
Y tu, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán cuerdas sobre ti, y con ellas te ligarán y no saldrás entre ellos.
Y haré que se te pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.
Más cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Asi ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oí, no oiga; porque casa rebelde son.
Ez.3.24.27
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